24 de mayo de 2012

Misantropía.

Dicen que si repites con fuerza un deseo, se termina cumpliendo. A veces me entra pánico cuando pienso en ti. Lo único que quiero saber es que no me odias, que necesitas verme y que volverás. Y que volverás. Y que volverás.


28 de diciembre de 2011

Ratón, libro, tijeras.

Este año ha empezado muy Bergman y Pasolini, y ha terminado muy Diario de Patricia con un toque de Pasión de Gavilanes; así que aquí llegan los créditos de la película:

(por orden de aparición)

A ti, porque aunque chocaste con esta pared la escalaste.
A ti y a ti por mostrarme la función de los baños de discoteca.
A ti por regresar con el rabo entre las piernas.
A ti por reafirmar que siempre consigo a quien quiero.
A ti también por recordarme que no debo volver a confiar.
A ti por ser el único pilar que quiere soportar este templo.
A ti porque también chocaste con esa pared y lo estás intentando.
A ti por seguir siendo la hoja que guardé en nuestro libro favorito.
A ti, que llevas la tinta en la sangre.
A ti porque has separado tu mundo del mío.
A ti por ser tan adorable y causarme tantos problemas.
A ti por hacerme creer que debo volver a confiar.
A ti y a tu gremio, por vosotros me pongo calzoncillos.
A ti y al resto de pasajeros por aceptar la fugacidad de todo esto.




24 de diciembre de 2011

Regreso de intenciones decimonónicas.

Es un hecho que la gravedad hace que las manzanas caigan por su propio peso, pero eso no es muy grave. También es un hecho que cuando estamos aprendiendo a montar en bicicleta y por fin decidimos dejar atrás las dos rueditas: avanzamos, nos caemos y queremos volver a por las putas rueditas. Hasta que nos damos cuenta de que las rueditas no nos hacen falta e intentamos avanzar, hasta que por fin conseguimos mantenernos más de 10 segundos sin caernos para darnos cuenta de que las rueditas, aunque estuviesen ahí y fuesen un gran apoyo emocional, no eran realmente necesarias para montar.

Y tú no ibas a ser la manzana que no cayese del árbol. Sólo espero que sea un manzano bastante alto y te partas al caer.

2 de diciembre de 2011

Hasta que acabe la noche.

Tienes tu álbum de cromos tan
vacío,
yo tengo la mayoría repetidos, creo que
podría dártelos.

Y cuando
consigas completar
tu álbum de cromos podemos
compartirlo, pero sólo nosotros,
sólo nosotros,
nadie más.


25 de noviembre de 2011

Remedio.

Aún recuerdo las tres veces que el circo pasó por mi pueblo. La primera vez yo estaba muy ilusionado, le pedí a mi padre que me llevase y me dijo que sí. No se me ocurrió pensar que si no era capaz de llevarme a los torneos de tenis porque tenía que ir a jugar a las cartas con sus amigos -los borrachos-, no iba a llevarme al circo tampoco. La segunda vez más de lo mismo, pero ya me jodía menos; no había subido tan alto y la caída no fue tan dolorosa. Y ni hablar de la tercera.

Y te cuento esto para explicarte que me siento como en una tercera vez. O quizá una primera.


20 de noviembre de 2011

Hoy he vuelto a hablar.

-Creo que deberías darte por vencido.
-Pero si ni siquiera le conoces, ¿cómo estás tan seguro de que no merece la pena esperar por si...?
-No, hazme caso, si esperas por él estás rechazando posibilidades, sean buenas o las peores.
-A lo mejor él no es la mejor opción, a lo mejor esperar tampoco lo sea, ni por él ni por ninguno. Pero cuando tienes la cabeza en cualquier otra parte se hace difícil tomar una decisión.
-Y ésa es quedarte solo y esperar a ser encontrado.

13 de noviembre de 2011

Pew, pew, pew.

Es algo así como quien reutiliza el mismo kleenex,
porque no le quedan más.